Las tan odiadas várices se producen cuando las válvulas de las venas que permiten que la sangre fluya hacia el corazón dejan de funcionar correctamente. De esta manera, la sangre se acumula y genera las desagradables inflamaciones que conocemos como várices.
Los factores que contribuyen a su generación son muchos (obesidad, sedentarismo, herencia genética, etc.) y los síntomas también (pesadez en las piernas, hinchazón en los tobillos y úlceras o llagas en el peor de los casos.
Durante mucho tiempo, la cirugía fue el único tratamiento orientado a frenar el incremento de venas varicosas. Las intervenciones quirúrgicas extraen o sellan la vena enferma (escleroterapia) y, de esta manera, la anulan.
Dos de los más avanzados y recientes métodos para eliminar las várices se basan en el calor. Nos referimos a la ablación por radiofrecuencia y la ablación endovenosa con láser, mediante la cual se desliza un catéter a través de la vena hasta la ingle. Allí se inyecta una solución para insensibilizar la vena y, de esta manera, aplicar un calor intenso para sellarla.
Estos dos últimos métodos no requieren de un largo ingreso en el hospital, por lo cual, en 24 hs. ya se puede volver a las actividades cotidianas.
Paulina
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